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40 AÑOS DE SERVICIO A LA COMUNIDAD
El colegio Arroyo Hondo fue fundado por el padre Marcial Silva en fecha 02 octubre de 1966. Podemos reducir a dos las causas fundamentales que posibilitaron la creación de la institución que luego asumiría el liderazgo en la zona en materia de formación y promoción en valores en la juventud del sector.
En efecto, a raíz de los acontecimientos escenificados en Abril de 1965, la educación dominicana caracterizada por un sello de ineficiencia, al parecer endémica en el discurrir histórico de su desempeño, entró en un proceso de deterioro ascendente, lo que llenó de preocupación a muchas familias, pues las autoridades educativas, por múltiples y variados factores, sencillamente estaban imposibilitadas de extender la educación a todos los sectores de la población.
Este hecho sumado a la fuerte disposición de servicio y entrega del padre Marcial hacia la población de mayor vulnerabilidad, constituyeron la fuerza que impulsó e hizo realidad lo que hoy conocemos como colegio Arroyo Hondo.
El inicio de los trabajos para la construcción del local que alojaría el colegio Arroyo Hondo, estuvo rodeado por la precariedad económica. En uno de los documentos que recoge la historia del centro, se señala que el padre Marcial Silva compró parte de los terrenos que ocupa el colegio a razón de dos pesos el metro cuadrado.
“… para obtener dinero, tuvo que hacer una rifa de un carro viejo para iniciar la construcción del centro.” Luego el documento apunta: “Más adelante se vio en la necesidad de vender una tercera parte del terreno para continuar la construcción.”
Esta revelación ilustra las condiciones de precariedad que rodearon el surgimiento del colegio Arroyo Hondo, no obstante a la señalada limitación, nueve años después (1975) el centro logra su autonomía. En dicho período de desarrollo institucional, la sub-dirección del centro la ocupaba el Prof.: Ventura Díaz Barbosa, gestión que se extendió desde el año 1973 al 1980.
Por circunstancias que no vienen al caso ponderar, familias de la clase alta del sector mostraron ciertas reticencias para apoyar económicamente el proyecto educativo, en más de una ocasión estas familias mostraron interés en apoderarse o controlar el proyecto.
Dicha postura obligó a solicitar la cooperación de empresas comerciales, las cuales respondieron en los términos esperados. Es bueno destacar, que la referida postura no fue permanente, el sector que había exhibido una posición contraria a la naturaleza del proyecto, ante el empuje y el avance de l0os trabajos, pronto fue cediendo , y aunque no podemos hablar de altos niveles de colaboración hacia el colegio, se advierte una posición diferente, lo que ha contribuido con su desarrollo.
Ante el crecimiento y ampliación del centro, y producto de la aplicación de políticas que garantizaron su sostenibilidad, la incipiente institución inició un proceso de consolidación, el cual exhibe hoy día, afianzando sus aportes y manteniendo un posicionamiento importante como institución educativa.
El colegio Arroyo Hondo ha mantenido una línea de crecimiento ininterrumpido. Sobre este particular en el material aludido se establece que: “…En sus inicios en 1966 contaba con 10 aulas, asistían 67 estudiantes de escasos recursos económicos y seis maestros no profesionales…” En 1984 se introdujo el nivel inicial con Maternal, Kinder y Pre-primario (Pre-básico) con una sección por grado, a los 3 años (1987) ya se tenía dos secciones.
Para el año 1990 la estructura docente del colegio consistía en veinticuatro (24) profesores (as) titulares del Nivel Básico, trece (13) profesores (as) del Nivel Medio. En septiembre de 2001, la institución disponía de 42 aulas, 2 laboratorios de ciencias, uno de informática, 13 oficinas, un salón para audiovisuales, una biblioteca, un consultorio médico, 74 profesores (as) y una población de 1142 estudiantes.
Este crecimiento sostenido revela y confirma la necesidad de una institución de su género en el sector, en cuya filosofía siempre se ha destacado la promoción de los valores más sanos de la identidad del pueblo dominicano. Con el tiempo esta línea de pensamiento ha entrado en un proceso de afianzamiento, el cual constituye hoy día un eje transversal de su ejercicio operacional.